lunes, 5 de julio de 2010
viernes, 2 de julio de 2010
¿Un gato negro? La que me faltaba...
No tenés un buen día. Tenés tiempo y decídís comprarte algún que otro sandwich de miga de jamón y queso para sentarte en un parque re lindo que conociste la vez pasada y estar tranquila un rato, leyendo cosas para la facu (mientras te comés los sandwiches, claro). Genial: hermosísimo, bellísimo. Entrás al parque con la bolsita en mano, contentísima con tu idea. Caminás en busca de un lindo banquito, en lo posible que esté aislado de la gente, ¡lo encontrás! Encarás, directo al banquito, pero como no todo lo que brilla es oro, de repente lo ves: ojos verdes, pelaje negro, caminando de a poco, mirándote fijo a los ojos, como si fueras Jerry. "Nah, lo que me faltaba..." suspirás, rogando que nadie te esté viendo hablar sola, no da que crean que estás loca. Te sentás en el banquito, al fin. Pero esa mirada felina sigue perturbándote, hasta que - pum - el gatito hijo de mil puta cerquísima tuyo, viniendo hacia vos - o hacia el ruidito que hacés sacando los sandwiches - Bueno, te querés matar. Tenés ganas de agarrar al gato y revolearlo, porque no podés creer que una vez que querés estar tranquila, comiendo, leyendo, sentada, feliz... Viene este gato a romperte las pelotas. Encima le tenés miedo - a los gatos en general - y a este peor, porque es NEGRO. Y pensás "En cinco segundos este hijo de re mil se me cruza y me caga la existencia". Viene, se acerca, más y más... "Fshh fshh, fuera" le decís, una y otra vez, media alterada e intentando que nadie se dé cuenta de lo que estás haciendo - algo difícil - Ok, medio que nota que no lo querés cerca y empieza como a encarar para otro lado, pero ¡Oh no! Se te está por cruzar, se está por cruzar delante tuyo y... ¡Justo apenas antes de cruzar, encara para otro lado! Nota unos pajaritos más interesantes que mi persona - imagino - y lográs comerte un sandwich - mmm riquísimo - Levantás la mirada y... Sí, otra vez. Mirándote, queriéndote venir a saltarte a la yugular y robarte los sandwiches, el celular, la billetera, tu ropa, todo. En ese momento, el gato pasa a ser el peor enemigo. "Te tengo miedo, ¿no entendés? Alejate, por favor te lo pido", pensás por dentro. Ok, aún no pueden leer las mentes humanas los gatos, deberías probar echarlo de otra forma me parece. A ver, otra vez: "Fshh fshh, fuera, fuera". Parece no entender, cada vez se aproxima más. Otra vez: "Fshh fshh, fueraaa". ¡Entendió! Enten...¿Dió? No, no entendió nada. Está ahí, justo a tu lado, mirándote fijo. A vos, a vos y a los sandwiches. Y te quiere saltar y arañarte toda, por egoísta, por no compartirle un pedacito de miga. Y vos, ya no sabiendo qué hacer le decís, sí, al gato, le decís, hinchada las pelotas: "Ui, gato, no te banco. Dejame en paz". Y te vas, en busca de otro banquito, pero el gato sigue, sigue... TE sigue. Ya no sabés qué hacer, te dan ganas de llorar, qué sé yo. ¿Tanto gato, tanto? Empezás a caminar más rápido, sin que nadie lo note, tratando de huír de un gato. Sí, de un gato. De ese gato negro que te sigue y no deja de seguirte. Medio que en un momento lo perdés de vista, o mejor dicho: TE pierde de vista. Bellísimo, hermoso. "Te gané, gato". Igual, por las dudas, seguís caminando un poco más, no sea cosa que te esté tomando de boluda y esté escondido detrás de un arbusto, esperando a que te sientes para atacar. Caminás, caminás... Hasta que te cansás y decís "Listo, me siento acá". Lo hacés, sacás tus cosas, mirás para todos lados y victoriosa pensás: "¡Al fin!" Y estás lista, ahora sí, para estar tranquila, sin un gato negro perturbándote.
Gato, te tuve miedo.
Pero te gané.
Gato, te tuve miedo.
Pero te gané.
jueves, 1 de julio de 2010
Hace casi un mes

Bloquearte, eliminarte, deshacerme de vos, mandarte a la Papelera de Reciclaje y vaciarla, para siempre, sin forma alguna de recuperarte.
Cada día te pienso menos, ya no me acuerdo tanto de vos; salvando excepciones, claro. Te menciono menos, sí. Mis amigas están chochas de que ya no les quemo el cerebro, pobres. - "Che, ¿alguna novedad de coso?" - "No, nada. No lo tengo más en msn, así que ni idea" - "Ah, está bien" - "Sí, qué sé yo" - "Che, ¿y Fulanito?". Hombres, pibes por acá, por allá, por todos lados. Otro tema de conversación no, ¿no? Te digo que llega un punto en el que prefiero hablar del caos facultativo de Junio, eh.
"La vida es más fácil cuando no te gusta nadie". No sé quién habrá sido la genialidad que citó esto por primera vez, pero qué comentario acertado. Bah, ¿será tan así? ¡Analicemos! Siempre algún mambo tenemos. Y para colmo, si además de tu un o mil mambos, viene un pelotudo a ROMPERTE las pelotas, te querés cortar un dedo, no sé. Preferible prestar atención en la clase de Nigdiel, ¡mirá lo que te digo! Dale chabón, no puedo andar esperando que te dejes de dar vueltas, cual calesita de barrio, y te decidas, de una buena vez, a buscar mi número entre el de todas esas pelotuditas en tu agenda telefónica, marcar SEND y llamarme, o en su defecto, mandarme un mensaje. Y todo porque, milagrosamente, de repente, te "dieron ganas" de verme. Pero ¿por qué no te agarrás todos los dedos, uno por uno, con la puerta? Boludo.
Ya no me interesa si sos un churro de aquellos, si sos dulce, tierno, bueno, si te encanta ir a la cancha, si sos un amor. Ya no me importa, porque me hinchasta las bolas. Igual, OJO: Feos abstenerse. ¡Tampoco la pavada!
No sé si alguna vez me consideré lo que se dice HISTÉRICA, así con todas las letras, pero hoy ya te lo pienso dos veces. ¿Qué quiero? ¿Qué carajo quiero? Si sabés, mandá un mensaje con la palabra HISTÉRICA al 2020. Y si no sabés, por favor, no opines pelotudeces.
Quiero y no quiero. Sí, pero no. Bueno, pero ¿para qué? Me gusta, pero no. No tiene chances, pero si me embriago... Dale Florencia, media pila. Mirá que está en juego tu soltería.
Florci
02.06.10
Vas a ver que se pasa el dolor
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- Buenos Aires, Argentina
- Atraemos lo que visualizamos: Lo bueno y lo malo. Nadie llega a algún lugar si antes no lo deseó. El Deseo es una película del futuro que queremos vivir, podamos visualizarlo o no.
